Durante una visita al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), una prisión de máxima seguridad construida por el gobierno de Nayib Bukele para miembros de alto rango de las tres principales pandillas de El Salvador, se nos dieron instrucciones específicas al grupo de periodistas que participábamos en la visita. Una de las primeras instrucciones fue evitar hacer contacto visual con los presos.
Los presos, con la cabeza rapada, vistiendo ropas blancas y con sus tatuajes visibles, son una presencia imponente que es difícil de evitar observar. A pesar de las instrucciones, es inevitable que los presos se percaten de nuestra presencia y devuelvan las miradas desde el otro lado de las rejas.
El Cecot es una prisión de gran escala, construida en un área remota, que simboliza la política de seguridad controvertida del presidente Bukele. Se le atribuye a esta política su reciente victoria en las elecciones, ya que durante años, las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18, junto con sus facciones escindidas, han causado un considerable sufrimiento y violencia en El Salvador.
El director del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), cuyo nombre no revela pero permite que se le filme, advierte sobre la presencia de individuos considerados psicópatas, terroristas y asesinos que han causado luto en el país.


