Las declaraciones de los testigos militares coinciden en que John Raymond Durán Villar se desmontó de la camioneta que conducía por sus propios medios, pidiendo perdón y manifestando que el presidente había hecho mucho daño a su familia. Los testigos afirman que Durán Villar no estaba armado y que, por lo tanto, no le dispararon. Además, uno de los testigos mencionó que percibió un olor a alcohol en Durán Villar. El segundo teniente del Ejército, Gregorio Encarnación Montero, señaló que observó el incidente cuando la camioneta se acercaba al Palacio Nacional en dirección contraria.
El Ministerio Público cita que John Raymond Durán Villar «intentó matar» a los guardias Westel Jiménez Hernández y Erick Castillo Tejada, quienes resultaron gravemente heridos durante el incidente. El sargento Junior de los Santos Bidó explicó al Ministerio Público que en el momento en que el imputado impactó la primera puerta, él concluía su servicio y se dirigía hacia el regimiento militar ubicado en el interior de la casa de Gobierno.
